El viernes 31 Robert Riphagen visitó el Museo del Holocausto junto a su esposa acompañado por Jonathan Karszenbaum, Cecilia Bullor y Julia Juhasz.

Su padre, Dries Riphagen, fue un holandés colaborador de los nazis en la delación de judíos durante la Shoá. Se dedicaba a buscar a personas judías ricas que habían pasado a la clandestinidad y se ganaba su confianza ofreciéndoles protección. Luego informaba a la Gestapo para que sean deportados a un campo de concentración o de exterminio. Además de quedarse con sus propiedades, joyas y dinero, reclamaba a los alemanes un honorario por cada judío que hubiese entregado. Se estima que 200 personas fueron deportadas a través de su accionar. Terminada la guerra se escapó a España, pero cuando en 1946 el departamento de Justicia holandés lo quiso extraditar para juzgarlo, escapó a la Argentina, donde halló refugio. Desde ese momento Robert Riphagen perdió todo contacto con su padre. Fue criado por su madre y un padrastro que había sido un activista anti nazi. Decidió dedicar su vida a contar su historia personal para que el Holocausto, tal como se desarrolló en los Países Bajos, nunca sea olvidado.

Robert Riphagen participó en la producción del film documental “Riphagen” que trata sobre la vida de su padre, uno de los mayores criminales de guerra que conoció Holanda durante el nazismo, y puede verse a través de Netflix. Actualmente se encuentra de visita en Buenos Aires para filmar otro documental sobre el Holocausto.

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