Por Leonardo Albajari (@leoalbajari)

Son los hechos de la actualidad los que nos ayudan a recordar el pasado. Leyendas, tradiciones, logros y tragedias circundan por las líneas de la historia y siempre se nos aparecen en el presente obligándonos a ejercer el poder de la memoria.

El fútbol reflota en estos días y trae desde el archivo el nombre del Club Ajax de Holanda, nacido en el año 1900 y finalista de una competencia europea luego de 21 años.

“Ajax Joden, Super Joden” cantan, aún hoy, los hinchas del equipo en cada uno de los partidos en los que el gigante de fútbol holandés se juega la gloria. La mayoría no son de origen judío, pero así lo entienden. Y esto tiene una explicación. El viejo estadio donde jugaba de local se enclavó en el barrio con mayor cantidad de judíos de Holanda, al este de Ámsterdam. Se decía por aquellos tiempos que el Ajax nunca jugaba los sábados ya que su afición se vería disminuida drásticamente si lo hacían en Shabat. Por el contrario, los días domingo, el barrio entero dejaba su paz y descanso familiar para apoyar al equipo con sus banderas rojas o blancas, muchas de ellas portando la Estrella de David. Sefaradíes y ashkenazíes, vendedores de tela o trabajadores de diamantes, todos se encontraban en la tribuna para alentar.

La cultura judía cruzaba por los pasillos del club y gran parte de las decisiones trascendentes se tomaban en bares frecuentados por toda la comunidad para hablar de política y, por supuesto, de fútbol.

Pero la historia trajo consigo los peores relatos sobre la vida judía en Europa durante el nazismo y el club no fue la excepción. Mientras que la década del 30 fue la de mayor esplendor para el equipo en la cual ganó 5 ligas (la década más fructífera de la historia), en los 40 y bajo la dominación alemana el club perdió gran protagonismo en el fútbol holandés. Con sólo repasar la cifra que demuestra que en Holanda vivían 140 mil judíos y que luego de la guerra sólo quedaron 40 mil se cristaliza la pérdida notable que sufrió la institución y la colectividad toda.

Un triste ejemplo fue el de Eddy Hamel, jugador de origen norteamericano pero de padres holandeses quien vistió la camiseta del Ajax hasta principios de 1930. Fue el primer jugador de origen judío en formar parte de la plantilla y, como él, muchos judíos holandeses fueron trasladados al campo de exterminio de Auschwitz donde fueron asesinados.

Más acá en la historia, ya en el siglo XXI, la política del club ha sido tratar de desprenderse de su origen judío y las explicaciones de las autoridades no fueron claras en cuanto que argumentan preferir dejar de lado la identidad judía para evitar cantos y gestos antisemitas de los equipos rivales pero sus hinchas no han aceptado el cambio de esencia.

Lo cierto es que el miércoles 24 de mayo jugará una nueva final de la Europa League frente al Manchester United de Inglaterra. La pelota rodará, los goles irán llegando y alguno se quedará con la copa. Si el destino desea que festeje el equipo holandés, nadie deberá sorprenderse si una vez más, en el viejo barrio judío de Ámsterdam, donde alguna vez vivieron muchos y hoy no quedan tantos, las velas vuelvan a prenderse para recordar a los que también fueron parte de la gloriosa historia del Ajax.

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