En recuerdo de Claude Lanzmann Z’L

En recuerdo de Claude Lanzmann Z’L

Por Abraham Zylberman

A los 92 años ha fallecido Claude Lanzmann, director de cine, guionista, productor, literati filósofo, combatiente antinazi y merecedor de distinciones como la Medalla de la Resistencia, la Legión de Honor y Orden al Mérito. En 1970 comenzó su carrera cinematográfica con “¿Por qué Israel?” (1970), a la que seguiría “Shoá” (1985) y “Tzahal” (1994).

“Shoá” fue considerada su obra cumbre. Comenzó a ser realizada en 1974 y se filmó a lo largo de 11 años. De su tronco se desprendieron otros títulos que Lanzmann consideraba que merecían su propia película, como “Sobibor, 14 de octubre de 1943, 16 hs.”, “El íltimo del os injustos” y otras. Desde su presentación, fue considerada una obra revolucionaria y fundamental tanto desde lo histórico como cinematográfico. Lanzmann prescinde en ella de imágenes de la época y recurre sólo a testimonios, tanto de sobrevivientes como lugareños que presenciaron los hechos, historiadores e incluso un integrante de las SS, siendo mayormente filmada en los lugares donde ocurrieron los hechos y tal como estaban en los años 70 y 80. Lanzmann explicaba que para él existe una cierta “obscenidad” en el intento de comprender cómo pudo suceder tal horror, la eliminación sistemática de judíos. El “no comprender” era “la única actitud posible, ética y operativamente a la vez”, para acometer su film. De ese modo, con “una mirada frontal”, se evitan las distracciones y se entregan los terribles hechos desnudos. Los testimonios son de enorme interés, histórico y humano, y como dice Lanzmann, “no tenía que decirlo todo”, “la gente tenía que hacerse preguntas”. Y desde luego muchos interrogantes sobre los abismos de vileza de que es capaz el ser humano quedan flotando el aire.

A partir de esta película, el Holocausto judío fue llamado por su nombre hebreo “Shoá”. Lanzmann sostenía que era la única que podía definir el exterminio del pueblo judío, sus instituciones y su cultura durante el dominio nazi. La Shoá no fue una ofrenda a Dios (un holocausto), sino una acción planificada de destrucción, exterminio y eliminación de huellas de las grandes masacres.

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