Cuando el pasado miércoles los jóvenes de la escuela alemana de Lanús SEDALO se disfrazaron de nazis para ir a la fiesta de disfraces, tal vez no imaginaron las consecuencias. Tal vez sí. Pero sabían que habría alumnos de la escuela ORT.

Las reacciones fueron inmediatas. La directora de la escuela pidió disculpas. Los medios de comunicación cubrieron el evento de forma condenatoria. Las redes sociales explotaron. Eso sí, no faltaron los comentarios antisemitas y reivindicadores del Holocausto. Existían antes del evento y existirán después.

Si lo sucedido en Bariloche fue impactante, más lo fue su repercusión. El repudio generalizado y la rápida reacción de instituciones no estatales y del Estado construyeron un cerco condenatorio en torno al hecho que resulta interesante y alentador.

Es cierto que la falta de precedentes para el evento genera preocupación. Es por ello que los jóvenes se exponen al castigo del colegio y visitarán el Museo del Holocausto como parte del dispositivo educativo propuesto. No sabemos si es suficiente.

Hitler no pudo llevar adelante la Shoá sólo con sus fanáticos y sus aliados. Fue gracias a la falta de reacción condenatoria ante cada ley, cada paso, cada acción contra los judíos que se construyó el camino a Auschwitz. Y llevó años.

Pero debemos pensar: ¿Que sucedió en Grecia hace dos años cuando el partido nazi “Amanecer Dorado” obtuvo casi un 10% de los votos? ¿O cuando aquel año el partido nazi húngaro llegó a un 20% de votantes? ¿Que sucede en Francia con Marine Le Pen, hija del famoso líder extremista Jean Marie Le Pen?

Si todavía hay movimientos nazis o pronazis es porque la tarea de la memoria y educación sobre el Holocausto debe continuar y profundizarse. Esa es la misión principal. Pero es crucial, mientras dicha tarea continúa, estar alertas ante los episodios que reivindican ideologías del odio. Porque al momento de no repudio, de tolerancia de tales ideas, se pueden emprender caminos “legítimos” de crecimiento que podrían ser peligrosos para la Humanidad toda.

Lic. Jonathan Karszenbaum – Director Ejecutivo del Museo del Holocausto de Buenos Aires