Las últimas palabras de Eichmann en la cárcel de Ramla en la medianoche del 31 de mayo de 1962 fueron: ¡Larga vida a Alemania! ¡Larga vida a Austria! ¡Larga vid a a la Argentina! ¡Nunca las olvidaré!.

La exposición intenta recordar y hacer saber acerca de cómo uno de los mayores asesinos del Siglo XX vivió entre nosotros, con nosotros. Saber cómo llegó a ser Eichmann un nazi, un planificador y ejecutor de la “Solución final”, como escapó y vivió en Alemania hasta su llegada a la Argentina con un salvaconducto de la Cruz Roja y del Vaticano. Sabér cómo fueron los diez años en la Argentina respirando, caminando y compartiendo los mismos lugares que nosotros, sentado en un colectivo al lado de un niño, viajando en el mismo tren que viajaban miles de argentinos para llegar a su casa en San Fernando, comprando en los mismos almacenes de barrio que tantos vecinos bonaerenses. Saber cómo pasó de ser el organizador máximo del exterminio de millones de judíos en los campos de concentración a ser quien medía el nivel de aguas de ríos en Tucumán, o ser quien vendía licuados frutales en el puerto de Olivos o simplemente un trabajador técnico en Mercedes Benz Argentina.